El Carnaval de Cádiz pierde a una de sus voces más queridas y emblemáticas. José Luis García Cossío, “El Selu”, ha anunciado su retirada del Concurso Oficial de Agrupaciones del Gran Teatro Falla (COAC), poniendo fin a una trayectoria de 46 años marcada por la ironía, el ingenio y la sátira social. La noticia ha sacudido al mundo carnavalesco andaluz, ya que se trata de una de las figuras más reconocidas y respetadas en la historia reciente del carnaval gaditano.
“El Selu” no solo ha sido un autor y director de comparsas y chirigotas; ha sido, sobre todo, un cronista del pueblo a través del humor. Su talento para retratar la idiosincrasia andaluza, los comportamientos cotidianos y las contradicciones humanas lo convirtieron en un referente tanto dentro como fuera del Falla.
Desde que debutó en los años setenta, El Selu ha regalado al Carnaval algunos de los personajes más icónicos de la historia reciente del certamen. Chirigotas como “Si me pongo pesao me lo dices”, “Lo que diga mi mujer”, “Los enteraos” o “Si me queréis, venirse” se convirtieron en auténticos fenómenos populares. Cada una, con su propio estilo, mezclaba la crítica social con un humor agudo, retratando a figuras reconocibles de la vida española, desde los cuñados sabihondos hasta los obsesionados con las modas del momento.
El propio Selu explicó que su decisión no ha sido impulsiva, sino el resultado de una reflexión profunda. “He dado todo lo que podía dar al Falla. Siento que es el momento de cerrar un ciclo con orgullo y gratitud”, declaró en una entrevista reciente.
A sus 62 años, el gaditano asegura que no abandona el Carnaval como forma de vida, sino únicamente el concurso. “Seguiré vinculado al Carnaval, pero desde otro lugar. Esto no es un adiós a la fiesta, sino al escenario competitivo”, aclaró.
La noticia ha despertado una oleada de reacciones en redes sociales. Compañeros de agrupaciones, antiguos rivales del COAC y miles de aficionados le han dedicado mensajes de agradecimiento, reconociendo su enorme aportación al arte de la chirigota.
El legado de El Selu va mucho más allá de sus premios. Su estilo marcó una nueva manera de entender la chirigota moderna: personajes con personalidad propia, un lenguaje popular cargado de inteligencia y puestas en escena teatralizadas que rompieron con los moldes más clásicos del concurso.
Su grupo siempre se caracterizó por un equilibrio perfecto entre la risa y la reflexión, entre lo absurdo y lo crítico. Con sus letras, logró que el público se reconociera en los personajes y, al mismo tiempo, se riera de sí mismo. Ese espejo cóncavo de la realidad que ofrecía en el escenario fue lo que lo convirtió en un genio del género.
Muchos de sus seguidores coinciden en que, sin El Selu, el Carnaval de Cádiz no habría alcanzado la proyección nacional e internacional que hoy tiene. Su humor trascendió fronteras y llegó a escenarios y programas de televisión en toda España, llevando el espíritu gaditano a públicos que nunca antes habían escuchado una chirigota.
En un mundo carnavalesco donde las rivalidades son tan comunes como inevitables, El Selu consiguió algo poco frecuente: el respeto unánime. Incluso quienes competían con él en el Falla reconocían su talento y su influencia. Autores como Juan Carlos Aragón o Martínez Ares, en su momento, destacaron su capacidad para innovar y conectar con el público sin perder la esencia del carnaval.
Durante su carrera, obtuvo múltiples primeros premios y distinciones, aunque siempre se mostró más interesado en la repercusión popular de sus agrupaciones que en los galardones oficiales. “El mejor premio es que la gente te cante en la calle”, solía decir.
La retirada de El Selu deja un hueco enorme en el COAC. Su agrupación era una de las más esperadas cada año, y su ausencia marcará un antes y un después en la historia del concurso. Sin embargo, su influencia seguirá viva en las nuevas generaciones de chirigoteros que crecieron admirando su arte.
En Cádiz, se habla ya de rendirle un homenaje especial durante el próximo Carnaval. Muchos esperan verlo, aunque sea fuera de concurso, en alguna actuación simbólica que sirva de despedida.
El Selu se va del Falla, pero su legado se queda para siempre. Con su humor, su ingenio y su manera de entender la vida, José Luis García Cossío ha demostrado que el Carnaval es mucho más que una fiesta: es una forma de contar la historia del pueblo con música, ironía y corazón.

