Sabrina Carpenter en el Primavera Sound

El de Sabrina Carpenter no fue un bolo más del Primavera, sino un punto y aparte en la narrativa del festival, que nunca había acogido a un cabeza de cartel tan rematadamente ‘mainstream’ en sus dos décadas de historial. La mezcla de públicos y el encaje fácil de ese ‘show’ tocado por la purpurina y los colores pastel, coronando una jornada llena de acentos rockeros e ‘indie’, incide en la idea de que hoy géneros y nichos musicales se cruzan de un modo que años atrás habría causado hasta un motín popular.

Resultó ser un espectáculo entretenido y gracioso, en el que esta pequeña diva de Pensilvania jugó con un simulacro de transmisión televisiva retro en un escenario de variedades, con tonos dorados y vestidos brillibrilli. Su fenómeno cuelga sobre todo de una canción, ‘Espresso’, pero es fácil ver en ella a una simpática ‘pin up’ que sirve a su paso gominolas pop y los conquista tanto a ellos como a ellas. La base la puso su celebrado ‘Short n’sweet’ (que resulta ser su sexto álbum), con ganchos como ese ‘I don’t give a fuck about you’ replicado a gritos por las damiselas del lugar en ‘Good graces’. Al que ya hay que sumar el notable ‘Manchild’, publicado este jueves y que estrenó en el Fòrum.

Carpenter practicó el ‘show’ coreográfico, con cambios de vestuario y una cama redonda en la que retozó con sus bailarines como Madonna en el ‘Blond ambition tour’. Hubo guitarras acústicas en ‘Coincidence’, purpurina Disney en ‘Because I liked a boy’ y una balada, ‘Couldn’t make it any harder’, que Olivia Newton-John podría haber cantado en ‘Grease’. Y un ‘cover’ universal, el número ‘disco’ ‘It’s raining men’, de The Weather Girls (de 1979, veinte años antes de que naciera).

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